

Ambas enfrentadas a Dominantes que no respetan las reglas mínimas. Malvados, manipuladores, capaces de pervertir las mentes limpias de sus sumisas, absolutos exterminadores.
Gregory Anton, el marido calculador, se las ingenia para hacer de su sufrida esposa una loca paranoica. Tiene todas las de ganar pero... es un Dominante que no sabe atemperar su avaricia. Grave error.
La Señora Danvers, el ama de llaves de la casa de Winter, es quizás más estólida. Se mueve por celos y por el amor perdido y lo disimula bajo su fría rigidez. Una Dominante amargada pero conocedora de su deber.
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