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La Venus de las pieles es lo novísimo de Roman Polanski, recien estrenado en el Festival de Cannes 2013. Es una adaptación de una comedia teatral de David Ives que a su vez se basa en el clásico de Leopold von Sacher-Masoch y con un reparto de sólo dos personajes, con la voluptuosa Emmanuel Seigner haciendo de Vanda.
Aún sin trailer en la red y sin saber fecha de estreno, las críticas son positivas: no parece que sea una película deslumbrante pero tiene ese toque perverso con que que Roman Polanski jugó tan bien en Lunas de hiel.
Ficha en Filmaffinity
Quo vadis (Mervyn LeRoy, 1951) tiene en el personaje de Ligia (Deborah Kerr) a una de mis damiselas en apuros favoritas. La escena es un clásico del cine de romanos y de Semana Santa. Ligia atada -con flores!!!!- tan rubia y delicada; el peligro en la piel de toro bravo zaíno; Marco Vinicio (Robert Taylor) y Ursus (Buddy Baer), al rescate. Y sobre todo, los libidinosos romanos, con Neron y Popea a la cabeza.
Cierto que Deborah Kerr no es nada creíble como damisela atada y pasando miedo. Era una actriz especializada en registros de dama glamourosa y hacer de cristiana desesperada y atada a un poste no le pegaba ni con cola. Se echa en falta más sudor y lágrimas en la escena, cierto... pero aún así tiene el encanto añejo de peli de toda la vida.
Escándalo (Michael Caton-Jones, 1989) narra la historia del "caso Profumo", una de esas historias jugosas de sexo, espionaje y secretos políticos que en su día llenaron las portadas de la prensa. Ambientada en el Londres de los años 60, a un paso del Swinging London, es una película entretenida con actores como John Hurt e Ian McKellen a la que merece la pena echar un vistazo.
Las dos bailarinas/chicas alegres que se visten en la escena que traemos son Joanne Whalley y Bridget Fonda, ambas muy desaparecidas para el cine, lo cual es cosa que desde aquí lamentamos. Lencería en negro y lencería en blanco, pelucones, maquillaje sesentero y sexy ... un festival para los sentidos ( y The Shadows en el ambiente)
Kika (1993) es una de las películas de Pedro Almodóvar con peores críticas (aunque leyendo cómo despelleja Boyero a Los amantes pasajeros, el ranking puede variar). Por mi parte, creo que Kika merece una revisión y, como todo el cine de Almodóvar, tiene momentos brillantes junto a otros que dan un poco de vergüenza ajena. Quitemos a Peter Coyote (contratado a rebufo de Lunas de hiel, donde disimulaba lo mal actor que es). Quitemos a Alex Casanovas y algunos momentos donde Victoria Abril se pasa de histriónica. Encontramos una película muy loca, de las buenas pelis locas de Almodóvar que ahora parece empeñado en recuperar.
En la escena, Juana (Rossy de Palma) y su hermano/amante Paul Bazzo (Santiago LaJusticia), recién escapado de la cárcel. Él se dispone a robar en la casa donde ella es la asistenta. Él es bastante lelo y ella es la que dispone. "Venga átame y me das la hostia. Sin pasarte, ¿eh?" "¿Para qué quieres que te ate, bonita? ¿te va el rollo sado?". La escena dura sólo tres minutos, pero son tres minutos de diálogo brutal.
Blancanieves (Pablo Berger, 2012), con sus 10 premios Goya y su cuidadísima estética, es una revisitación del cuento clásico en una España cañí y tópica, pero no por ello de menor belleza. Para mi, una obra maestra, llena de poesía y crueldad, como deberían ser los cuentos.
Maribel Verdú crea una formidable Madrastra, histriónica y miserable que creo se nos quedará en la retina mucho tiempo. Con su chófer/verdugo (Pere Ponce) forma, sin embargo, una apasionada pareja de Ama y esclavo, con un par de escenas muy explícitas. La propia forma de vestir de la Madrastra/Maribel Verdú tiene a veces preciosos detalles fetichistas: botas, fustas, tacones, lencería... que el blanco y negro no hace sino realzar.
La condesa descalza (Joseph L. Mankiewicz, 1954) es Ava Gardner. Sin Ava Gardner este melodrama sería un dramón ridículo y algo absurdo. Ha envejecido mal y llega a ser aburrido, pero el espectáculo de Ava Gardner compensa.
La película narra el auge y caída de María Vargas, desde sus orígenes humildes hasta el estrellato en Hollywood. En la escena, baila descalza y crea un mito. El supuesto baile es de risa, si, pero si obviamos que "eso" sea flamenco, las curvas de Ava, su sensualidad, esa mirada felina compensa, vaya si compensa.
Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo (Manuel Gómez Pereira, 1993) es una de las típicas comedias españolas de los noventa, que pretendían ser alocadas y frívolas y a menudo se quedaban en un planteamiento soso y de buenas intenciones. El argumento de Por qué lo llaman amor... iba encaminado a la trasgresión -aventuras de una pareja que se dedica al porno en vivo- pero el abuso del tópico (Verónica Forqué siempre haciendo de ingenua, cansa) y la manía de meter historias sentimentales y tiernas dieron al traste con una historia que en el papel prometía mucho.
No obstante, es una peli entretenida y en este blog tiene su lugar: Jorge Sanz de bombero, Verónica Forqué con corsé y peluca y sobre todo, el momento ropa-sadomasoquista con ella diciendo que se siente favorecida cuando se viste de nazi. Es que el dress-code siempre da mucho de si.