sábado, 19 de diciembre de 2009

Los pies de la Duquesa en Volavérunt

Volavérunt (Bigas Luna, 1999) adaptó la interesante novela de Antonio Larreta sobre la muerte repentina y misteriosa de la Duquesa de Alba, aquella que pintó Goya en 1795. Parece ser que durante una cena de gala a la que asistieron personajes ilustres del Madrid borbónico del siglo XVIII, la Duquesa fue envenenada y murió aquella misma noche. La novela, y la película que la adapta, trata de esos hechos así como de las tempestuosas relaciones amorosas del pintor Goya, con Cayetana de Alba y con Pepita Tudó.

Con una magnífica puesta en escena, la película de Bigas Luna sufre del mal de las películas históricas: genera unas expectativas que luego no ofrece y abusa de la grandilocuencia. Tampoco el reparto ayudó mucho porque por mucho que se esforzara en limar su acento cubano, Jorge Perugorría no es el mejor Goya posible, la verdad.

No obstante, rescato una bella escena erótica entre Goya y Cayetana (Aitana Sánchez-Gijón), donde los pies de la dama son objetos de deseo. Aunque es probable que sea históricamente falsa, pudo ser un sublime momento de Dominación por parte de una mujer poderosa hacia el pintor que le hizo uno de los más bellos retratos que se conocen.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Escena D/s en Star Trek

El episodio titulado "Semilla espacial" de la serie de televisión Star Trek (episodio nº 24, 1ª temporada, 1967) está considerado como crucial en la serie. En el aparece el personaje de Khan (Ricardo Montalban) que es uno de los más formidables villanos de Star Trek y dio pie a la película La ira de Khan (1982).

Khan es un superhombre que fue desterrado de la Tierra en el siglo XX y navega en estado de criogenización junto a un buen número de compañeros. La nave Enterprise los encuentra, el capitán Kirk saca a Khan de su letargo y éste, que es ambicioso como todo buen superhombre, decide apoderarse de la nave.

La escena presenta a la Teniente McGivers (Madlyn Rhue) dispuesta a ayudar a Khan y de paso, traicionar a sus compañeros. La Teniente es una historiadora del siglo XX y se ha quedado prendada del magnífico Señor. El diálogo muestra cómo ella se debate entre la lealtad a sus compañeros y la necesidad de agradar y someterse a Khan, de quien se ha enamorado. Khan juega sus cartas de Dominante con maestría.

(Mi agradecimiento a E., mi Amor y mi Dueño, que me ha sugerido la escena y es quien me está iniciando, entre otras muchas cosas maravillosas, en el universo fantástico de Star Trek)

miércoles, 9 de diciembre de 2009

El striptease final de Full Monty

Full Monty (Peter Cattaneo, 1997) fue una celebrada comedia británica que aborda la crisis personal y laboral de un grupo de hombres de una ciudad industrial del Reino Unido. Es una película muy divertida, con un excelente reparto y un argumento de tipo social que nunca resulta tan cargante como las pelis de Ken Loach o ese tostón que es Los lunes al sol.

La escena final resuelve el problema económico de los protagonistas y se llega a ella de manera expectante: un soberbio striptease, totalmente amateur y lleno de gracia y vitalidad. Lo bueno que tiene es que estando desprovisto de toda originalidad (el tema musical de Joe Cocker, el uniforme de poli, los pasos de baile elementales), resulta tan fresco y espontáneo que da gusto verlo una y otra vez.

Un striptease masculino que -si yo fuera Ama- me encantaría me hicieran, la verdad. Vamos, si yo fuera Ama (algo inconcebible) y me hicieran tal regalo, pensaría tantas cosas depravadas para despues...

miércoles, 2 de diciembre de 2009

El clásico striptease interruptus en Gilda

Qué decir de Gilda (Charles Vidor, 1946) que no se haya dicho ya. Cine negro del bueno, pasión destructiva y prototipo de femme fatale, Gilda no es sólo buen cine. También ha traído consigo un puñado de buenas anécdotas cinéfilas, de esas que gusta contar y escuchar. Y, por supuesto, es la obra cumbre de ese animal cinematográfico (con permiso de Ava Gardner) que fue Rita Hayworth.

El striptease que no es tal es una lección magistral de cómo ser descarada y llevar a la perdición a todo hombre que se cruce en el camino. Gilda actúa y canta Put the blame on Mame (Ëchale la culpa a Mame, que parece era una artista francesa de striptease!!). Provoca la lascivia del personal y un monumental cabreo a Johnny Farrell (Glenn Ford), que muerto de celos... abofetea a Gilda (mmm).

Como ya está todo dicho en un sinfin de buenas críticas que hay en toda la web, yo por mi parte les ofrezco la letra de la canción (de Doris Fisher y Alan Roberts), por si se animan.

When they had the earthquake - in San Francisco-back in 19`6
They said that old mother nature -
was up to her old tricks.
That's the story that went around,
but here's the real lowdown-
Put the blame on mame boys,
put the blame on mame
One night she started to - shim and shake-
that brought on the `Frisco quake
So you can, Put the blame on mame boys,
put the blame on mame.
They once had a shootin' -
up in the Klondike when they got Dan McGrew
Folks were puttin' the blame on -
the lady known as Lew
that's the story that went around,
but here's the real lowdown-
Put the blame on mame boys,
put the blame on mame
Mame did a dance called the Hichy-koo,
that's the thing that slew McGrew
So you can, Put the blame on mame boys




viernes, 27 de noviembre de 2009

Tarta y striptease en Alerta máxima


Alerta máxima (Andrew Davis, 1992) es una peli de tiros y testosterona. Entretenida pero no apta para paladares exquisitos, cuenta la típica historia de antihéroe (Steven Seagal, el machote) alejado del mundanal ruido que debe enfrentarse con los terroristas, porque no hay nadie que lo haga. Todo sucede en un barco de la Marina estadounidense y, como se dice en mi pueblo, muere hasta el Piyayo.

Casi al principio de la peli está la breve escena de striptease. Su protagonista es Erika Eleniak, que tuvo su momento en aquella serie tan inenarrable que fue Los vigilantes de la playa. Aquí, en Alerta máxima, hace de chica playboy destinada a adornar el cumpleaños del capitán del barco. La escena es un clásico: striptease saliendo de la tarta. Una bonita fantasía que me hacía ilusión postear. Les dejo el enlace al vídeo.

Erika Eleniak saliendo de la tarta

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Striptease con final abrupto en Femme Fatale

Femme Fatale (Brian de Palma, 2002) es, como la gran mayoría de las películas de su director, amada y odiada a partes iguales. Lo cual me parece soberbio, ya que considero preferible la disparidad de gustos artísticos y la creación de debate sobre la uniformidad de criterios. Un homenaje al arquetipo de mujer fatal, la película cuenta las aventuras de una ladrona manipuladora y sensual y, como es habitual en el cine de Brian de Palma, los homenajes a Alfred Hitchcock y el manierismo formal son marca de la casa.

La escena presenta un striptease de Laura (Rebeca Romijn Stamos) y plantea la interesante característica de contar con dos mirones. Aunque no hay mucha ropa que quitar, la bailarina juega con el mobiliario (la maquina de discos, la mesa de billar), juega con el mirón número 1, sabe que el mirón número 2 (Antonio Banderas) la mira, juega con el sujetador... y dado que no hace grandes alardes de danza, creo que esta al alcance de cualquiera. El super-cuerpo es lo de menos.

El final de la escena, sin contarlo, es curioso y divertido. No tanto para Antonio Banderas.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Escena con pretensiones en Striptease

Striptease (Andrew Bergman, 1996) pudo ser la apología de la danza sexy y lujuriosa y se quedó, como suele pasar en las películas con elevadas pretensiones, en un truño colosal. Y es una pena porque Demi Moore se lo curró a fondo: se machacó el cuerpo en el gimnasio y lució más sensual que nunca (luego hizo La teniente O´Neill como para despistar). El argumento daba pena: una madre en paro que lucha por la custodia de su hija y que se hace bailarina de striptease en un tugurio, etc, etc.

Pero como digo, Demi Moore echó el resto. La escena, con un tema de Annie Lennox, es otro poledance, con dos detalles que me gustan especialmente: la ropa masculina, que es tremendamente morbosa y, especialmente, el uso de la corbata, que da mucho juego.