La última película de la saga Matrix (Larry y Andy Wachowski, 2003) presentaba por fin el desenlace de una historia -terriblemente enrevesada- sobre ordenadores que controlan al ser humano. Si la primera era medianamente comprensible, a los directores se les fue un poquito la olla en las segunda y tercera entrega y la enredaron de forma casi obscena.
En la escena, Morfeo (Laurence Fishburne) y compañía entran, como ellos saben hacerlo, en un local, a la búsqueda de Merovingio (Lambert Wilson), el malvado virus informático. Hay una conversación/ monólogo de Merovingio sobre asuntos metafísicos, pero eso no es lo que nos importa. Lo interesante es el ambiente de la fiesta que la peña tiene montada en el local: cuero y látex, modelitos elegantísimos, bozales, collares... una mazmorra verdaderamente cool.
Y sobre todo, Persephone (Mónica Belluci), ceñidísima en cuero rojo, que no abre el pico pero que casi se nos muere de gusto ante tanta testosterona armada.
Como siempre, la pega a la escena: presentar el ambiente BDSM como propio de los malos de la película, qué cruz.
domingo, 25 de octubre de 2009
domingo, 18 de octubre de 2009
Esclavas de Jabba en El retorno del Jedi
En la primera parte de El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983) están las celebradas escenas que transcurren en el palacio de Jabba the Hutt. Allí, en su corte depravada, el reyezuelo disfruta de todo tipo de placeres, especialmente los que les proporcionan sus esclavas. Y allí llegan también Leia, Luke y toda la pandilla, para rescatar a Han Solo, que congelado en carbonita, es el principal ornamento del palacio.
En el montaje de escenas que se inserta, la desgraciada esclava Oola sufre el castigo de Jabba. Ha bailado tan bien que le ha despertado el apetito sexual, pero Oola no está hoy por la labor y acaba entre las fauces del Rancor. No hay problema, Jabba encuentra sustituta en Leia.
La imagen de Leia vestida con el bikini dorado y con el collar al cuello es imborrable. El contraste entre ella y el repugnante Jabba, regocijante. Y la muerte de Jabba, ahorcado con la cadena de la esclava, mítica.
En el montaje de escenas que se inserta, la desgraciada esclava Oola sufre el castigo de Jabba. Ha bailado tan bien que le ha despertado el apetito sexual, pero Oola no está hoy por la labor y acaba entre las fauces del Rancor. No hay problema, Jabba encuentra sustituta en Leia.
La imagen de Leia vestida con el bikini dorado y con el collar al cuello es imborrable. El contraste entre ella y el repugnante Jabba, regocijante. Y la muerte de Jabba, ahorcado con la cadena de la esclava, mítica.
domingo, 11 de octubre de 2009
Escena de La esclava libre
La esclava libre (Band of Angels, Raoul Walsh, 1957) es un formidable melodrama que quiso seguir la estela de Lo que el viento se llevó. No tuvo tanto éxito ni tan buenas críticas pero es una película muy digna de un magnífico director. Además, los protagonistas son Clark Gable -en un papel similar al de Rhett Butler- y la bellísima Yvonne de Carlo.
La historia es maravillosa: una hermosa y rica joven, Amantha (Yvonne de Carlo) descubre, al morir su padre, que su madre fue una esclava negra. La despojan de sus tierras y es vendida en un mercado de esclavos -glups-. Allí el apuesto Hamish (Clark Gable) la compra y ya se pueden imaginar el resto.
Erotismo de los grandes estudios, tremendas caídas de ojos de la De Carlo, la siempre perfecta sonrisa socarrona de Gable, buen rollo antiracista, vestuarios y fotografías de lujo... y por supuesto, la escena de la subasta. Creo que merece verse.
Nota: la única escena que encontré está creo que en árabe, no se entiende nada pero creo que permite hacerse una idea de la película.
La historia es maravillosa: una hermosa y rica joven, Amantha (Yvonne de Carlo) descubre, al morir su padre, que su madre fue una esclava negra. La despojan de sus tierras y es vendida en un mercado de esclavos -glups-. Allí el apuesto Hamish (Clark Gable) la compra y ya se pueden imaginar el resto.
Erotismo de los grandes estudios, tremendas caídas de ojos de la De Carlo, la siempre perfecta sonrisa socarrona de Gable, buen rollo antiracista, vestuarios y fotografías de lujo... y por supuesto, la escena de la subasta. Creo que merece verse.
Nota: la única escena que encontré está creo que en árabe, no se entiende nada pero creo que permite hacerse una idea de la película.
martes, 6 de octubre de 2009
Mazmorra peligrosa en Corazón de medianoche
Corazón de medianoche (Heart of midnight, Matthew Chapman, 1989) es una película muy desconocida de los ochenta que merece la pena rescatar. Yo la vi en cine y me dejó pelín impresionada. Cuenta las tribulaciones de una joven algo desequilibrada que hereda un club nocturno de su tío. Instalada allí, la chica empieza a recordar hechos del pasado, de su extraña relación con el tito y a descubrir secretos de esos inconfesables que nos gustan tanto en las películas. Resumiendo: que el club de marras era una mazmorra donde se practicaba sexo peligroso y bedesemero.
La chica es nada menos que la morbosilla Jennifer Jason Leigh. El vídeo contiene varias escenas de la película y aunque no tiene buena calidad puede dar una idea de cómo es. Jennifer deliciosamente escayolada huyendo de tipos malos y especialmente, Jennifer deliciosamente escayolada y vestida de cuero.
La pega, la de siempre, yo vi la peli en mis candorosos veinte años y pensé que mazmorra era sinónimo de cosas chungas. Me costó mucho salir del trauma. Pero como ustedes son mayorcitos y saben de qué va el rollo, seguro que si pillan la película la disfrutan un montón, porque es ochentera, delirante y entretenida.
La chica es nada menos que la morbosilla Jennifer Jason Leigh. El vídeo contiene varias escenas de la película y aunque no tiene buena calidad puede dar una idea de cómo es. Jennifer deliciosamente escayolada huyendo de tipos malos y especialmente, Jennifer deliciosamente escayolada y vestida de cuero.
La pega, la de siempre, yo vi la peli en mis candorosos veinte años y pensé que mazmorra era sinónimo de cosas chungas. Me costó mucho salir del trauma. Pero como ustedes son mayorcitos y saben de qué va el rollo, seguro que si pillan la película la disfrutan un montón, porque es ochentera, delirante y entretenida.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Amor/sumisión verdaderos en La princesa prometida
El maravilloso cuento de hadas que es La princesa prometida (Rob Reiner, 1987) narra el amor verdadero entre Buttercup y Westley y cómo habrán de sortear incontables obstáculos (piratas, asesinos, pantanos, príncipes llenos de maldad) para que su amor llegue a un final feliz. No es, como sabrán, una película babosa sino que está llena de humor, diálogos antológicos y personajes "inconcebibles".
La escena corresponde al principio. El abuelo (Peter Falk) cuenta al nieto enfermito el principio de la historia. Buttercup (Robin Wright) tiene a Westley (Cary Elwes) como criado y le da órdenes sin parar. Él las acata siempre con una sonrisa. Hasta que..."aquel día descubrió que cuando él decía Cómo desees en realidad significaba Te amo."
La sumisión verdadera y feliz desemboca en el amor verdadero. ¿No es realmente romántico?
La escena corresponde al principio. El abuelo (Peter Falk) cuenta al nieto enfermito el principio de la historia. Buttercup (Robin Wright) tiene a Westley (Cary Elwes) como criado y le da órdenes sin parar. Él las acata siempre con una sonrisa. Hasta que..."aquel día descubrió que cuando él decía Cómo desees en realidad significaba Te amo."
La sumisión verdadera y feliz desemboca en el amor verdadero. ¿No es realmente romántico?
lunes, 28 de septiembre de 2009
Coreografía con toques de Dominación en Cantando bajo la lluvia
Incluso en películas tan blancas como Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen, 1952) se pueden encontrar toques D/s verdaderamente deliciosos (eso, o que estoy obsesionada y veo donde no hay, y si ese es el caso, espero sean benévolos conmigo). La historia es conocida: un título grandioso de la época dorada del musical, una historia de cine dentro del cine, que cuenta el final de las películas mudas, coreografías magistrales de Gene Kelly y la sensación de que podrías estar viendo esa peli por los siglos de los siglos y nunca te cansarías de ella.
La escena es un sueño de Don (Gene Kelly). Baila en solitario hasta que se topa con un zapato, un pie, una fabulosa pierna que acaba en el tremendo cuerpo de la Bailarina (Cyd Charisse).Él atrapa su sombrero del pie de ella y ella comienza a dirigir los pasos de baile. Se desarrolla entonces una danza de poder entre ambos: ella le guía, luego le guía él, es una coreografía maravillosa y llena de simbolismo.
La escena es un sueño de Don (Gene Kelly). Baila en solitario hasta que se topa con un zapato, un pie, una fabulosa pierna que acaba en el tremendo cuerpo de la Bailarina (Cyd Charisse).Él atrapa su sombrero del pie de ella y ella comienza a dirigir los pasos de baile. Se desarrolla entonces una danza de poder entre ambos: ella le guía, luego le guía él, es una coreografía maravillosa y llena de simbolismo.
martes, 22 de septiembre de 2009
Esposa sumisa en Marnie la ladrona
En Marnie la ladrona (Alfred Hitchcock, 1964) se desarrolla una compleja trama de frustraciones sexuales y problemas de autoestima de esos que tanto gustaban al Maestro Hitchcock. Marnie (Tippi Hedren) va de un lado a otro cambiando de identidad; en cada trabajo que ocupa seduce a su jefe para luego robarle... hasta que es descubierta por Mark (Sean Connery).
En la escena, Mark y Marnie están de luna de miel. Ella ya sabemos que es frígida perdida -por múltiples traumas de su infancia- y él, que es absolutamente malvado, no está dispuesto a quedarse con la miel en los labios. Un gesto brusco que la desnuda, disculpas a continuación... a ver si no es tan malo como aparentaba. Pues no, la mirada sádica de Mark, que se acerca a su esposa inexpresiva, nos dice todo acerca de sus aviesas intenciones.
En la escena, Mark y Marnie están de luna de miel. Ella ya sabemos que es frígida perdida -por múltiples traumas de su infancia- y él, que es absolutamente malvado, no está dispuesto a quedarse con la miel en los labios. Un gesto brusco que la desnuda, disculpas a continuación... a ver si no es tan malo como aparentaba. Pues no, la mirada sádica de Mark, que se acerca a su esposa inexpresiva, nos dice todo acerca de sus aviesas intenciones.
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Dominantes,
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