La película musical Dirty Dancing (Emile Ardolino, 1987) es un hito de los ochenta. Con una argumento simple hasta decir basta y diálogos de lo más tontorrón, está sin embargo, para mi, llena de encanto. Realizada en tiempos malos para el musical, esta película contiene memorables escenas de baile, un repertorio maravilloso de canciones de los 50 y qué demonios, a muchos nos ha dejado imágenes imborrables. Un hito, vaya.
La escena, casi del principio, presenta a la jovencita Baby (Jennifer Grey) naciendo para la vida y el pecado. En la zona de los trabajadores del lujoso hotel donde se aloja hay fiesta, bailes sudorosos, huele a sexo. Baby es un inocente corderillo hasta que llega Él, Johhny (Patrick Swayze), y comienza a bailar. Es el Amo, el Dios del baile.
(Sirva este post como homenaje al bendito Patrick Swayze)
viernes, 18 de septiembre de 2009
martes, 15 de septiembre de 2009
Una escena de El sentido de la vida
El sentido de la vida (Terry Jones y Terry Gillian, 1983) es una de las estupendas películas de los Monthy Python, llena de humor irreverente y bueno para la salud. Con un montaje a base de sketches, la película aborda preguntas de enjundia del tipo Quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, aliñadas con temas musicales y las memorables interpretaciones a varias bandas de los Monthy Python.
El sketch del matrimonio protestante presenta al marido típicamente Dominante (Michael Palin) de la Inglaterra victoriana y a su aborregadilla esposa (Eric Idle). Él es el patriarca seguro de si mismo y ella, pobre, no sabe de la misa la mitad. Pero una lucecilla se enciende en su alma cuando el esposo mandón enumera las virtudes de los preservativos "que hacen cosquillas, que rascan, que muerden..." Qué gran masoquista ha perdido el mundo.
El sketch del matrimonio protestante presenta al marido típicamente Dominante (Michael Palin) de la Inglaterra victoriana y a su aborregadilla esposa (Eric Idle). Él es el patriarca seguro de si mismo y ella, pobre, no sabe de la misa la mitad. Pero una lucecilla se enciende en su alma cuando el esposo mandón enumera las virtudes de los preservativos "que hacen cosquillas, que rascan, que muerden..." Qué gran masoquista ha perdido el mundo.
martes, 8 de septiembre de 2009
Una escena de Todo es mentira
Todo es mentira (Álvaro Fernández Armero, 1994) es una estupenda comedia sobre relaciones de pareja, que tiene una fiel legión de admiradores. Narra los difíciles comienzos de la relación amorosa entre Pablo (Coque Malla) y Lucía (Penélope Cruz) y a la vez, las también complicadas relaciones de pareja de sus amigos.
En la siguiente escena, Lucía y Pablo desayunan con toda la naturalidad del mundo. Es la escena más vainilla del mundo entre dos enamorados que están aprendiendo a convivir y que se encuentran con jodidos inconvenientes que lo estropean todo. Lucía es una gran manipuladora y tiende a dominar la relación de manera sibilina. Pablo es de genio vivo, pero también capaz de ceder territorio por amor. La lectura D/s de la escena creo que puede ser viable: Lucía mordiendo la manzana y suspirando por zumo de naranja y silencio. Pablo refunfuñando, pero obedeciendo los deseos de su amada.
En la siguiente escena, Lucía y Pablo desayunan con toda la naturalidad del mundo. Es la escena más vainilla del mundo entre dos enamorados que están aprendiendo a convivir y que se encuentran con jodidos inconvenientes que lo estropean todo. Lucía es una gran manipuladora y tiende a dominar la relación de manera sibilina. Pablo es de genio vivo, pero también capaz de ceder territorio por amor. La lectura D/s de la escena creo que puede ser viable: Lucía mordiendo la manzana y suspirando por zumo de naranja y silencio. Pablo refunfuñando, pero obedeciendo los deseos de su amada.
jueves, 3 de septiembre de 2009
Fetichismo en Crash
Me refiero a Crash de 1996, dirigida por David Cronenberg -director que tenemos abonado a este blog-. Con nuestro morbosete preferido -y también abonado- James Spader. Se trata de una adaptación de la extraña novela de James G. Ballard sobre gente fascinada por los accidentes de coches y las heridas, traumatismos y cicatrices que éstos producen. No sólo fascinada. Gente a la que erotiza el olor a quemado, el dolor y los hierros retorcidos sobre la carne.
En la escena, James (James Spader) y Gabrielle (Rosanna Arquette) se calientan mientras prueban un lujoso descapotable. Ella, con su cuerpo roto, juega a seducir a dos bandas. El pobre vendedor no da crédito y quizás tampoco muchos espectadores. La película cuenta con la misma cantidad de detractores como de fans, por su frialdad y la terrible descripción de los comportamientos que hace: mezclar sexo con accidentes de tráfico es un ejercicio perverso.
En la escena, James (James Spader) y Gabrielle (Rosanna Arquette) se calientan mientras prueban un lujoso descapotable. Ella, con su cuerpo roto, juega a seducir a dos bandas. El pobre vendedor no da crédito y quizás tampoco muchos espectadores. La película cuenta con la misma cantidad de detractores como de fans, por su frialdad y la terrible descripción de los comportamientos que hace: mezclar sexo con accidentes de tráfico es un ejercicio perverso.
lunes, 31 de agosto de 2009
A los pies del Amo en Barridos por la marea
Barridos por la marea (Guy Ritchie, 2002) es una de las películas más vapuleadas por la crítica en toda la Historia del cine, y, por eso, en este mundo donde reina el gafapastismo, para mi merece toda consideración. Lógicamente todo el menosprecio viene por Madonna, que la protagoniza (si tu marido es el director, lógico protagonizarla), pero aquí no nos metemos en crítica capciosa.
En la historia, Amber (Madonna) es una rica insoportable que va de crucero y hace la vida imposible al capitán del barco, Giuseppe (Adriano Giannini). Los dos naufragan y se quedan tirados en la típica isla desierta y allí, como es natural, surge el amor y etc.
Pero lo interesante -y genuinamente D/s- es el cambio de rol que se produce en la isla, cuando Amber se transforma en una mujer sumisa y enamorada del único macho que hay en cien kilómetros a la redonda: Él, hacia quien solo queda postrarse. La escena es incomparable, a mi me encanta.
En la historia, Amber (Madonna) es una rica insoportable que va de crucero y hace la vida imposible al capitán del barco, Giuseppe (Adriano Giannini). Los dos naufragan y se quedan tirados en la típica isla desierta y allí, como es natural, surge el amor y etc.
Pero lo interesante -y genuinamente D/s- es el cambio de rol que se produce en la isla, cuando Amber se transforma en una mujer sumisa y enamorada del único macho que hay en cien kilómetros a la redonda: Él, hacia quien solo queda postrarse. La escena es incomparable, a mi me encanta.
jueves, 27 de agosto de 2009
Juego entre colegas en Historias del Kronen
En Historias del Kronen (Montxo Armendáriz, 1995) se adaptó la aclamada novela de José Ángel Mañas sobre adolescentes malotes y altamente pijos que pasan un verano descontrolado. Ya saben: sexo sin amor, drogas variadas y juegos suicidas muy requetemalos. La película fue vapuleada por la crítica por panfletaria aunque dió la oportunidad a un grupo de actores jóvenes entre los que destacó Juan Diego Botto.
No encuentro la escena de corte sumiso de la película, pero transcribo aquí el diálogo. Es del final y presenta a Carlos (Juan Diego Botto) liderando a su pandilla: es el cumpleaños de Fierro (Aitor Merino), el amigo diabético y más pusilánime. Deciden atarle y hacerle beber alcohol. Fierro se deja hacer, siempre ha sido el amigo más sumiso de la pandilla.
Dice Carlos: ¿Qué coño puede servirnos como cuerda? Ya está, el cordoncito de los visillos. Venga, muchachos. ¿Habéis encontrado el embudo? Pues ya tenemos todo lo que necesitamos. Vamos abajo. Ahí está Fierro. ¿Qué tal, Fierro? Oye, que es tu cumpleaños y hemos pensado que tienes que pasártelo bien. Vamos a hacer algo que te va a encantar. Sí, te vamos a atar. Eso es, ríe, ríe. Ja, ja, ja, ja, ja. ¿Véis cómo se ríe? Venga, sujetadle y traed una silla. Eso es, continúa riéndote, Fierro, que te vamos a atar. Así. Primero las manos, luego los pies y te atamos bien a la sillita para que no te puedas mover...
La escena que inserto es una de las más conocidas, con Aitor Merino y un joven Eduardo Noriega en plan gamberro.
No encuentro la escena de corte sumiso de la película, pero transcribo aquí el diálogo. Es del final y presenta a Carlos (Juan Diego Botto) liderando a su pandilla: es el cumpleaños de Fierro (Aitor Merino), el amigo diabético y más pusilánime. Deciden atarle y hacerle beber alcohol. Fierro se deja hacer, siempre ha sido el amigo más sumiso de la pandilla.
Dice Carlos: ¿Qué coño puede servirnos como cuerda? Ya está, el cordoncito de los visillos. Venga, muchachos. ¿Habéis encontrado el embudo? Pues ya tenemos todo lo que necesitamos. Vamos abajo. Ahí está Fierro. ¿Qué tal, Fierro? Oye, que es tu cumpleaños y hemos pensado que tienes que pasártelo bien. Vamos a hacer algo que te va a encantar. Sí, te vamos a atar. Eso es, ríe, ríe. Ja, ja, ja, ja, ja. ¿Véis cómo se ríe? Venga, sujetadle y traed una silla. Eso es, continúa riéndote, Fierro, que te vamos a atar. Así. Primero las manos, luego los pies y te atamos bien a la sillita para que no te puedas mover...
La escena que inserto es una de las más conocidas, con Aitor Merino y un joven Eduardo Noriega en plan gamberro.
jueves, 20 de agosto de 2009
Una escena de Casino
De nuevo con Martin Scorsese, aquí en la magistral Casino (1995), una tremenda película sobre la mafia de Las Vegas que cuenta el auge y caída de un mafiosillo de tres al cuarto lleno de ambiciones, "Ace" Rothstein (Robert De Niro). A su alrededor un brillante escenario -Las Vegas, ya saben- y personajes excesivos.
Entre ellos destacan Ginger (Sharon Stone), cocainómana y sufrida esposa del mafioso y Nicky (Joe Pesci), su mano derecha. En la escena, Ginger acude a Nicky para pedirle consuelo. Es que su vida es un verdadero asco -tantos millones, tanta coca, tanta soledad-. Nicky, que ya sabemos cómo las gasta -un auténtido psicópata, de los que Scorsese tanto mima-, escucha y consuela a la chica y parece que hasta podría asomar un viso de ternura.
La escena siempre me resultó muy turbadora. Del consuelo a los besos tiernos y de ahí, al gesto de la mano sobre la nuca... Ella, absolutamente dócil, parece que estaba pidiéndolo a gritos, no se.
Entre ellos destacan Ginger (Sharon Stone), cocainómana y sufrida esposa del mafioso y Nicky (Joe Pesci), su mano derecha. En la escena, Ginger acude a Nicky para pedirle consuelo. Es que su vida es un verdadero asco -tantos millones, tanta coca, tanta soledad-. Nicky, que ya sabemos cómo las gasta -un auténtido psicópata, de los que Scorsese tanto mima-, escucha y consuela a la chica y parece que hasta podría asomar un viso de ternura.
La escena siempre me resultó muy turbadora. Del consuelo a los besos tiernos y de ahí, al gesto de la mano sobre la nuca... Ella, absolutamente dócil, parece que estaba pidiéndolo a gritos, no se.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

